Las potencias de diez, una por una
Mili, micro, nano, pico, femto, atto. De dónde vienen los prefijos del Sistema Internacional y qué habita realmente en cada peldaño.
Una pizca es lo mínimo que el lenguaje se atreve a nombrar sin recurrir a un número. Este sitio se dedica a lo que viene después: las escalas, los instrumentos y las unidades con que hemos aprendido a medir aquello que ya no cabe en una palabra.
Regla de magnitudes — escoja una escala
El alcance de un paso o de un brazo extendido. Es la escala con que el cuerpo humano midió el mundo durante milenios: el pie, el codo, la braza, la vara.
Lecturas
Mili, micro, nano, pico, femto, atto. De dónde vienen los prefijos del Sistema Internacional y qué habita realmente en cada peldaño.
Durante 130 años la unidad de masa fue un cilindro guardado en un sótano de París. En 2019 se lo reemplazó por una constante de la naturaleza.
De las lentes pulidas por Leeuwenhoek al microscopio de fuerza atómica, que no mira: palpa.
Quarks, leptones y el problema de hablar de «tamaño» cuando lo que se mide son probabilidades.
Las unidades diminutas de boticarios, orfebres y casas de moneda, y por qué tuvieron que desaparecer.
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Una idea que ordena todo lo demás
Medir es comparar. Toda medición consiste en preguntar cuántas veces cabe un patrón dentro de aquello que se quiere conocer, y esa pregunta se vuelve más difícil, no más fácil, a medida que lo medido se achica. Cuando el objeto es más pequeño que el instrumento, más pequeño que la luz con que se lo ilumina o más pequeño que la perturbación que introduce el propio acto de medir, la palabra «medir» empieza a significar otra cosa.
Ese desplazamiento es el hilo de este sitio. No se trata de acumular cifras asombrosas, sino de seguir el momento exacto en que cada método deja de servir y hay que inventar el siguiente.